Judaísmo: Desde el odio gratuito al amor gratuito

unidad
 La Unidad en el Judaísmo
Transitando desde el odio gratuito (sinat jinam) al amor gratuito (ahavat jinam)

La simple mención de la palabra unidad (del latín unĭtas) nos lleva inexorablemente a pensar en una integridad en la que no es posible la división o desmembramiento sin modificar su esencia misma. El judaísmo sin unidad no solo se debilita sino pierde sus centros de referencia y se aleja inexorablemente de su propia naturaleza.

La unidad nos advierte sobre el Lashon Hara o hablar mal o despectivamente del prójimo, ya sea cara a cara, en las reuniones, en las redes sociales, en las comunicaciones telefónicas, en los correos electrónicos y en las declaraciones en los medios periodísticos. Y más aun del Hotzaat shem ra que es la difamación hacia otra persona utilizando mentiras y calumnias, considerado mucho más grave aun que el Lashon Hara.

La unidad necesita la participación activa en la vida democrática de las diversas corrientes del pensamiento y de todos los sectores con diferentes puntos de vista sobre su tiempo histórico y su realidad social.

La unidad reclama el pluralismo y el pensamiento democrático que asegure la existencia de diferentes posiciones y pensamientos ideológicos que no colisionen y que se complementen armónicamente.

Hoy mas que nunca, el Judaísmo debe unirse en torno a su fe ancestral, a sus valores éticos, a sus irrenunciables vínculos con el Estado de Israel para poder realizarse plenamente como judíos pero a su vez ser plenos y orgullosos ciudadanos del pais donde vivamos y asumir activamente todos los desafíos que nos demande la sociedad de la que somos parte y estamos indisolublemente inmersos.

Rabbi Abraham Kook opinaba que:"Quién dijo que mi alma está desgarrada, habló bien. Sin duda, está desgarrada. No podemos imaginar a una persona cuya alma no está desgarrada. Sólo un objeto inanimado puede estar entero. Un ser humano está lleno de aspiraciones en conflicto, y una guerra hace estragos internos dentro de él continuamente. La verdadera misión del hombre es la de fusionar los fragmentos rotos de su alma por medio de un concepto totalmente inclusivo, una idea cuya magnitud y eminencia abarca todo lo demás, trayéndola a su completa armonía".

Nuestra verdadera misión es la de fusionar esos fragmentos rotos que puedan llegar a producirse, a través de una unidad que sea completamente inclusiva.

Creo decididamente que la única y natural respuesta posible, ante estos difíciles momentos en los que transcurren nuestros dias es hoy más que nunca: La Unidad y la Inclusión. 

“Si el Segundo Templo se destruyó por odio gratuito, el Tercero sólo se podrá construir mediante amor gratuito.” Por el Rab. Abraham Itzjak HaCohen Kuk. (Gran rabino de Israel a principios del siglo veinte).

La Unidad en el Judaísmo
Transitando desde el odio gratuito (sinat jinam) al amor gratuito (ahavat jinam)

Dr. Guido Maisuls
Escritor y periodista
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"Nuestra pobre aldea arde...'' Kristallnacht

 

jackfuchs"La noche de los cristales rotos"
Kristallnacht

POR JACK FUCHS (*)

EN 1936, MORDEJAI GEBIRTIG ESCRIBIÓ EL POEMA EN IDISH NUESTRA ALDEA ESTÁ EN LLAMAS. DURANTE Y DESPUÉS DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL SE HABÍA CONVERTIDO EN UN HIMNO EN GUETOS Y CAMPOS DE CONCENTRACIÓN.

Tiene la aguda simpleza de haber percibido con toda exactitud lo que amenazaba ese tiempo. No me asombra, la poesía es a veces portadora de esa extraordinaria cualidad que consiste en decir mejor que cualquier discurso lo que la experiencia pone por delante. Pero el poema, cualquier poema, no es suficientemente eficaz cuando las fuerzas históricamente en juego se desatan y ponen en funcionamiento su lógica de hierro.

Sin embargo, setenta años después, aquello que Gebirtig vio de su tiempo sigue vigente. ''Está en llamas, hermanos, está en llamas / Nuestra pobre aldea arde...'' ¿No está hoy en llamas nuestra frágil aldea humana, no hay voces del gran incendio que la queman? ¿Y no es este fuego, otra vez, el mismo y propio instrumento de los hombres dispuesto contra los hombres?

''Un viento furioso arrasa y dispersa todo / Llamas enormes se alzan y mueven en círculo / Todo se quema ahora / Y ustedes se quedan mirando / de brazos cruzados / se quedan mirando mientras / nuestra pobre aldea está en llamas / puede que llegue el momento en que el fuego los alcance y sólo quedarán cenizas y muros negros.''

Efectivamente, en 1936 el mundo estaba en llamas: ya había estallado la Guerra Civil en España. En 1937 la aviación nazi destruyó Guernica; de ese horror queda el célebre cuadro de Pablo Picasso, motivo ahora de infatigable peregrinación turística. Previamente, en 1935 ya había ocurrido la invasión de Mussolini a Abisinia, dos años después, en el 37, la invasión de Japón a China. En 1938, Hitler avanza sobre Austria, anexándola. El mismo año se proclama el Pacto de Munich entre Gran Bretaña, Alemania, Francia e Italia, el acuerdo incluía la cesión a Alemania de los Sudetes y parte de Checoslovaquia.

Es en este contexto que, el 9 de noviembre de 1938, se produce en Alemania la Kristallnacht ante la falta de reacción general. Se pensó que esa barbarie sólo afectaba a una parte de la sociedad, la comunidad judía de Alemania, y que el resto quedaba a salvo. Simplemente se contemplaba el despliegue de las llamas.

En 1939, Alemania invade Checoslovaquia e Italia invade Albania. El 23 de agosto de 1939 se celebra el Pacto Germano Soviético de no agresión. Ocho días más tarde, el 1° de septiembre de 1939, Alemania y la Unión Soviética invaden Polonia, Polonia queda dividida en dos. Poco después Alemania invade Bélgica, Francia, Dinamarca, Holanda e intenta entrar en Gran Bretaña, y fracasa, a pesar de la intensidad destructiva de sus ataques. Las llamas se dispersan, la pobre aldea europea arde y arderá con ese fuego destructor durante seis años más. Así ocurrían las cosas, todo quedaba a merced de esas llamas arrasadoras y, tal como dice el poema de Gebirtig, mientras los actores se ocupaban de avivar el fuego, los espectadores asistían de brazos cruzados. Hubo que esperar hasta la invasión nazi a la Unión Soviética (en junio de 1941) y el ataque japonés a Pearl Harbor (en diciembre de ese mismo año), para que el mundo se decidiera a tomar las iniciativas necesarias para apaciguar el incendio.

Pero ya era tarde, sin duda era muy tarde. Ya sabíamos de las llamas, ya las habíamos cantado en el gueto, y las habíamos padecido en nuestras ciudades.

No tiene el menor sentido considerar la Kristallnacht de un modo aislado, está enlazada a una serie de acontecimientos que la desbordan y la explican mejor que como pura y simple amenaza y ataque al judaísmo. No me canso de decir que el llamado ''problema judío'' sólo puede leerse en el marco general de la guerra, en medio de la incoherencia y la locura destructiva generalizada, en el teatro de irrupción de pulsiones y deseos criminales que la naturaleza histórica pone, regularmente, en escena.

''Está en llamas, hermanos, está en llamas'', es la severa advertencia del poema, ''nuestra pobre aldea está en llamas''. ''El socorro sólo puede llegar / si ustedes vuelven sobre el amor/ que una vez nos inspiró la aldea''; Gebirtig nos invita a salir de la indiferencia por la vía del amor que, una vez inspirado, demanda de nosotros, si es que todavía hay un nosotros, una revelación amorosa que también es una reacción: ''Tomen las herramientas necesarias y apaguen el fuego con vuestra propia sangre / Muestren lo que pueden hacer''. Nos invita, sencillamente, a no permanecer ahí mirando cómo ese viento salvaje nos devora y consume. Pero, yo me pregunto hoy, como nos preguntábamos entonces: ¿hay alguna chance, hay una posibilidad concreta, cierta, de intervenir amorosa y racionalmente sobre la historia cuando la violencia humana, en su movimiento ciego y acaso necesario, despliega su fuerza, o sólo resta la resignación de esperar que ella misma, como una naturaleza ausente de todo principio moral, como una tormenta que pasa, se agote y se rinda parcialmente hasta reencontrarla m
ás allá o más acá, más tarde o más temprano, otra vez activa e incontrolable entre nosotros?

Grave pregunta, trágica, si se quiere, puesto que interroga la acción y pone al desnudo la diferencia entre aquello que anhelamos lógicamente y el curso real y concreto, la marcha histórica de las cosas, sus repeticiones que siempre desbordan los contenidos racionales que pensemos para ella. Otra vez se me disculpará el vago escepticismo de mis preguntas. No hablo de la Kristallnacht, el recuerdo de esa noche sangrienta es para mí un signo más de la locura de la guerra, prescindo de sus datos. Yo y muchos otros, durante años, cantamos la canción de Mordejai Gebirtig.

Gebirtig murió fusilado en 1942, en el gueto de Cracovia.

(*) Sobreviviente de Auschwitz. Pedagogo y escritor. Su último libro es ''Dilemas de la memoria''.


Periodismo de opinión e investigación
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La hoguera del odio


hogueraDesde Martín Lutero hasta la UNESCO

Los odios de toda la vida

Existe un dogma que nunca se pudo desterrar: los odios de toda la vida, es decir, un odio sin fin, un odio sin límites, un odio que va más allá de la lógica humana.

El escritor y poeta francés Charles Baudelaire nos decía: "El Odio es un borracho al fondo de una taberna, que constantemente renueva su sed con la bebida".

El odio de Martín Lutero

Martín Lutero fue un líder religioso del protestantismo alemán que vivió entre 1483 y 1546 de esta era común. Tuvo una influencia definitoria en el desarrollo del antisemitismo europeo por causa de sus incendiarios escritos y afirmaciones contra los judíos de aquellas épocas.

La actitud de Lutero hacia los judíos se define perfectamente cuando se lamenta del fracaso de la Cristiandad en sus intentos de expulsión de los judíos. Influyó profundamente en los gobernantes de su tiempo como el príncipe elector de Sajonia, Juan Federico quien emitió un decreto que prohibía a los judíos habitar, realizar negocios y viajar a través de su reino.

Lutero propugnó en "Sobre los judíos y sus mentiras", que "las sinagogas y escuelas rabínicas sean pasto del fuego, sus libros de oración destruidos, que se prohíba a los rabinos predicar, que sus casas sean arrasadas y sus propiedades y dinero confiscados. No se les debe mostrar ninguna piedad ni misericordia, ni proporcionar protección legal alguna y estos infectos gusanos venenosos deben prepararse para el trabajo forzado o la expulsión definitiva. Y si no seremos culpables de no destruirlos".

Poco tiempo después, Lutero escribió Vom Schem Hamphoras und vom Geschlecht Christi (Del Nombre Incognoscible y las generaciones de Cristo), en la que equipara a los judíos con el Diablo.

Antes de su muerte predicó sermones como en su "última advertencia" contra los judíos. "Vamos no obstante a mostrarles amor cristiano y a orar por los que pueden ser convertidos y recibir al Señor, a quien ellos deberían honrar verdaderamente antes que nosotros. El que no cumpla con esto será sin duda un judío perverso, que no va a dejar de blasfemar de Cristo, te dejará seco y, si puede, te matará"

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Lo que decidió la UNESCO es Antisemitismo

jerusalenantigua

 

"Si me olvidare de ti, oh Jerusalem, mi diestra sea olvidada. Mi lengua se pegue a mi paladar, si no ensalzare a Jerusalem como preferente asunto de mi alegría."

Tehilim / Salmos 137: 5 y 6.

¿Cuanto perdón necesitamos?

kipurPor Guido Maisuls

En estos días de profunda reflexión e introspección que pasan y mientras estoy solo frente a mi computadora con el viejo hábito de volcar mis pareceres, mis sentimientos y mis deseos sobre este familiar teclado, se me ocurrieron algunas dudas verdaderas y certezas relativas - valgan las redundancias de las expresiones – que me atrevo a compartirlas con todos ustedes.

Cuando se acercan estos días terribles, irrumpe en mi una gran necesidad interior: un deseo de pedir perdón, que me disculpen de las faltas que he cometido contra mi prójimo pero también necesito encontrar de donde pueda, esa vital porción de grandeza espiritual necesaria para perdonar las faltas u agravios que a su vez fueron cometidas contra mí.

Aquí mis sentidos sentimientos de perdón en estos días tan especiales del año, entran en violenta colisión con la terrible realidad que nos circunda. Pero, ¿Cuanto perdón se necesita realmente para borrar tanta vana y gratuita crueldad humana?

¿Cuanto perdón necesita el ser humano para eliminar el hambre, la pobreza y las injusticias producidas a su prójimo?

¿Cuándo quedarán completamente sin vigencia el hambre y la pobreza e irá desapareciendo rápidamente la pornográfica brecha existente entre ricos y pobres y se dejará de consumir irresponsablemente los recursos naturales para ponerlos definitivamente al servicio de todos los seres humanos?

¿Cuando los países mas ricos y poderosos del planeta tomarán la novedosa decisión de compartir los conocimientos científicos, la producción de alimentos, los servicios de salud y de educación de excelencia, con todas la naciones que tengan un porcentaje relativamente alto de población viviendo en la pobreza, el analfabetismo, el hambre y la marginación?

¿Cuanto perdón alcanza para que el ser humano destierre para siempre la discriminación y el odio gratuito hacia sus semejantes?

¿Cuando la gente comenzará a darse cuenta de que todos somos miembros de una misma raza - la humana - aunque existan diversos rasgos externos, creencias, costumbres culturales y lugares de origen que nos hacen diferentes?

¿Cuanto perdón requiere el ser humano para hacer desaparecer las guerras?

¿Cuándo los líderes mas influyentes y encumbrados del mundo islámico, decidirán separarse definitivamente de la descabellada idea de expandir compulsivamente el Islam a los no creyentes y dejar para siempre de lado el mal sueño de dominar completamente el planeta con sus creencias?

¿Cuando declararán completamente perimida esa otrora y creciente corriente fundamentalista que consagra la guerra santa contra el infiel o el diferente, como el instrumento obligado para el triunfo de su fe y de su cultura?

¿Cuándo estaremos viviendo nuevas épocas en que el fanatismo y el fundamentalismo en general se convertirán en viejos trastos inútiles?

¿Cuándo, en muchos rincones del planeta, sus habitantes no despertaran cada mañana - con el filo de la espada sobre sus cabezas – con la amenaza de aniquilamiento nuclear, destrucción y limpieza étnica, bombardeos de misiles, ataques terroristas, advertencias y maldiciones, injurias e improperios, amenazas veladas y al descubierto?

¿Cuando se tendrá conciencia en el mundo, del Deuteronomio 15,7? "Cuando haya en medio de ti algún hermano necesitado, en la tierra que el Señor, tu d-os, te da. No endurecerás tu corazón. No cerrarás tu mano sino que la abrirás generosamente y le prestarás lo que necesite".

Pero, creo decididamente que más allá del terror también hay vida, mas allá de la oscuridad también hay luz, mas allá del mal también hay bien. No todo esta perdido en este mundo.

Es mi gran utopía y mi ferviente deseo de que la solución de eternos conflictos termine devorando definitivamente al terror, a la intolerancia, a la irracionalidad, al odio gratuito y a la incomprensión entre los pueblos.

Estamos pisando lo talones de una nueva época donde nacerá una nueva generación humana que llegarán a ser los constructores del mañana. Nos dejarán sorprendidos y con la boca abierta pues vendrán a imponer en este sufrido mundo una nueva ética, una nueva forma de encarar la vida, sin prejuicios descalificadores, sin egoísmos destructivos, sin vanas necesidades discriminatorias y con muchas ganas de compartir entre todos esta maravillosa creación llamada planeta Tierra.

"Todo tiene un principio, todo tiene un final, todo lo que empieza algún día siempre termina en algún lugar pues la vida nunca fue una historia sin final". “A toda cuestión le he visto final”, David (Tehilim 119:96).

Seamos realistas, aunque en el mundo ocurran hechos desagradables.

Aunque los noticieros nos cuenten de guerras y egoísmos.

Aunque en nuestra vida aparezcan serios obstáculos a superar.

Existen instantes de felicidad.

Existen seres queridos que nos aman.

Existen Seres Humanos de “fierro” como vos, como tú y como él.

Y a modo de conclusión y con mi más sentida sinceridad, te solicito a ti, querida/o amiga/o, tu verdadero y sentido Perdón.
Si con mis escritos, opiniones y pareceres pude haberte ocasionado algún daño o falta y si fuera realmente así, estoy profundamente convencido de que estuvo fuera de mi conciencia y cuento desde ya con tu generosa absolución.

06 de octubre de 2016

Dr. Guido Maisuls
Buenos Aires, Argentina
Periodismo de opinión e investigación

El orgullo, la autoestima y el auto-odio judío

identidades4Un judío alemán, Max Naumann fundó el "Verband Nationaldeutscher Juden" (Liga de los Judíos Nacionalistas Alemanes) que se identificaba con la ideología nazi antes de la concreción de la Shoah.

El auto-odio es un sentimiento de rechazo de los propios atributos personales o grupales, menoscabados por los grupos hegemónicos.

“La baja autoestima es como conducir por la vida con el freno de mano puesto.”
Maxwell Maltz.

La autoestima es un sentimiento de aprecio, afecto, consideración y estima que uno siente por si mismo y por el cual termina reflejándose en las miradas de los demás.

“Un hombre no puede estar cómodo sin su propia aprobación.”
Mark Twain

El orgullo es una palabra íntimamente ligada al respeto y a la valoración que una persona tiene de si mismo o de su deseo de vivir de acuerdo a sus valores personales o grupales.

 “Nunca es demasiado tarde para ser lo que podrías haber sido.”
George Eliot

El auto-odio judío

El poeta Heinrich Heine fue un judío que opinaba: “el judaísmo no es una religión sino una desgracia”.

El escritor judío Moritz Saphir sentenciaba: “el judaísmo es una deformidad de nacimiento corregible por cirugía bautismal”.

Un judío alemán, Max Naumann fundó el "Verband Nationaldeutscher Juden" (Liga de los Judíos Nacionalistas Alemanes) que se identificaba con la ideología nazi antes de la concreción de la Shoah.

El periodista judío vienés Arthur Trebitsch quien llego a ofrecer sus servicios a los nazis pedía perdón por existir: “Me fuerzo a no pensarlo, pero no lo logro. Se piensa dentro de mí… está allí todo el tiempo, doloroso, feo, mortal: el conocimiento de mi ascendencia. Tanto como un leproso lleva su repulsiva enfermedad escondida bajo su ropa y sin embargo sabe de ella en cada momento, así cargo yo la vergüenza y la desgracia, la culpa metafísica de ser judío. ¿Qué son todos los sufrimientos e inhibiciones que vienen de afuera en comparación con el infierno que llevo dentro? La judeidad radica en la misma existencia. Es imposible sacudírsela de encima…"

El judío Karl Marx escribió un panfleto “Sobre la cuestión judía” donde decía: “El fundamento secular del judaísmo es la necesidad práctica, el interés egoísta. El culto practicado por el judío es la usura y su Dios, el dinero”. “¿Cuál es la mundana razón de ser de la judería? La necesidad práctica del judaísmo es el egoísmo”. “¿Cuál es la religión mundana de los judíos? Es el regateo mezquino del vendedor ambulante”. “¿Cuál es su Dios mundano?… El dinero”.

Quizás muchos judíos antisionistas de hoy pudrían identificarse con la conclusión del pensador Pierre-André Taguieff: “Israel es la encarnación de Occidente para los antioccidentales, del imperialismo para los antiimperialistas, del infiel para los islamistas, del racismo para los pro palestinos. Sobre este país se acumulan los estereotipos negativos. Es percibido como el Estado que sobra, que debería desaparecer para que la humanidad quedara libre del Mal. Este trato, absolutamente demonizador, es exclusivo para Israel".

La autoestima judía.

El ex presidente israelí Shimon Peres recordaba la voz de su abuelo, que a sus once años lo puso en un tren para que escapara: "Todavía recuerdo la forma desgarradora en que me abrazó. Recuerdo sus últimas palabras y su orden: 'hijo, sigue siendo un judío para siempre', yo continué mirando a mi abuelo hasta que desapareció de mi vista. Esa fue la última vez que lo vi.". Su abuelo murió después en el incendio de la sinagoga de su aldea de Belarús donde los nazis habían encerrado a toda la comunidad judía. "De esa comunidad sólo quedaron cenizas, no hubo ningún superviviente".

El judío Sigmund Freud nos comentaba sobre su experiencia de vida en aquella época: "Mi lengua es el alemán. Mi cultura, mi realización es alemana. Yo me considero un intelectual alemán, hasta que percibí el crecimiento del preconcepto anti-semita en Alemania y en Austria. Desde entonces prefiero considerarme judío".

Un lunes 19 de abril de 1943, Mordejai Anilevich lanza desde su bunker de la calle Mila 18, el levantamiento del Gueto de Varsovia para detener a las tropas nazis que comenzaban la segunda deportación masiva de judíos hacia los campos de la muerte, con poco más de doscientos combatientes judíos muy pobremente armados pero con la firme determinación de luchar contra el asesinato masivo y por la entonces utópica libertad de su pueblo. En el cuarto día del heroico levantamiento escribe con orgullo judío: “El sueño de mi vida se ha cumplido. La Autodefensa Judía en el Gueto ya es un hecho; la resistencia armada es una realidad. Soy testigo de los actos heroicos de los sublevados judíos".

A lo largo de su vida, Zeev Jabotinsky estaba convencido de que un estado judío era una necesidad histórica que habría de llegar. En sus escritos recordaba cómo, a la edad de seis años, había preguntado a su madre si "los judíos alguna vez tendrían un estado propio". Su madre le había contestado: "por supuesto, niño tonto". Jabotinsky, que dedicó toda su vida a la consecución de un estado judío, jamás cuestionó la validez de su respuesta. En 1935, cinco años antes de su muerte, Jabotinsky redactó su testamento, declarando que a su muerte podía ser enterrado en cualquier lugar, pero solicitaba que sus restos fueran trasladados a Israel "sólo por instrucción del gobierno judío ki takum" - "que será establecido". En indicativo. En 1965, los restos de Zeev Jabotinsky fueron traídos e inhumados en el Monte Herzl en Jerusalem. Fuente: Israel Ministry of Foreign Affairs

¿Qué es para mí, el orgullo de ser un judío?

Opto por la reafirmación de la condición judía frente a las distintas realidades de los países en donde se habite o la decisión de asumir definitivamente nuestra propia existencia en nuestro hogar nacional ancestral, Israel.

Opino que el judío se auto elije a sí mismo judío y no se identifica en la caricatura grotesca que el antisemita pretende mostrarle ya que no se avergüenza ni tiene motivo alguno para avergonzarse de su propia esencia.

Creo que el Judaísmo no es una religión solamente como se lo entiende en occidente, es mucho más, es un estilo de vida y por lo tanto no es un dogma, es una cultura viva y dinámica.

Creo que ser un judío hoy, es una opción de vida, es ser un irremediable rebelde que nada eternamente contra la corriente del conformismo, de la mediocridad, de la corrupción y de la maldad de los hombres.

Es oponerse activamente a las injusticias que percibimos en nuestra rutina cotidiana, es trabajar incansablemente desde nuestras imperfecciones y debilidades para ser una luz entre las naciones, es atreverse desde nuestros humildes lugares a hacer de este mundo un lugar realmente digno de ser vivido.

Ser judío es fundamentalmente sentir: "El orgullo de ser".

Hoy me siento orgullo de ser un judío, de pertenecer al ancestral pueblo judío y de ser por mi propia elección parte de ese pueblo judío.


Dr. Guido Maisuls
Periodismo de opinión e investigación
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Ser judío es una opción de vida

identidades4¿Que es ser un judío hoy?

Creo que ser un judío hoy, es una opción de vida, es ser un irremediable rebelde que nada eternamente contra la corriente del conformismo, de la mediocridad, de la corrupción y de la maldad de los hombres.

Es oponerse activamente a las injusticias que percibimos en nuestra rutina cotidiana, es trabajar incansablemente desde nuestras imperfecciones y debilidades para ser una luz entre las naciones, es atreverse desde nuestros humildes lugares a hacer de este mundo un lugar realmente digno de ser vivido.

Dr. Guido Maisuls
Periodismo de opinión e investigación
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La UNESCO no sabe de donde venimos

simbolounescoPor Guido Maisuls

La UNESCO no sabe de donde venimos

Hace mas de veinte siglos y en la Tierra de Israel, nuestro pueblo judío habitaba pacíficamente en los territorios de la Galilea, en las alturas del Golán, en el oasis de Beer Sheva, en lo que es hoy la Franja de Gaza, en la Samaria y fundamentalmente en la Judea y sus antiguas ciudades de Jerusalem, Shjem, Jericho, Hebron, y Bethlejem.

Desde mucho antes de ese entonces eramos el pueblo aborigen de estas tierras de Israel. Eramos y somos los que muchos denominaron como los judíos, hebreos, israelitas, israelíes o como mas les plazca llamarnos. Para mayor precisión el término Judío en castellano o Yehudi (יהודי) en hebreo, se refiere actualmente a nosotros, a los descendientes de aquellos aborígenes que poblaban desde hace 3.500 años esta legendaria región.

Fueron épocas de mucho desorden y perturbación, tiempos en que nuestros antepasados judíos, que de por si era gente muy libre y rebelde cuando se les quería imponer yugos externos, se sublevaban valientemente contra las sucesivas dominaciones de los imperios de turno: Babilonia, Asiria, Persia, Grecia y Roma.

Nuestro pueblo judío sufrió a través de la historia grandes y dolorosos exilios, expulsiones, genocidios, persecuciones y discriminaciones, injustas acusaciones, conversiones forzadas y asimilaciones obligadas y nuestra gente resistió como pudo: luchando de frente, huyendo, escondiéndose, adaptándose, mimetizándose con el medio, nadando contra la corriente y a veces a favor de ella, el objetivo fue siempre sobrevivir como persona y como judío, aferrándose a uno de nuestros mas sagrados principios: nuestro amor a la vida.

Esto trajo como consecuencia que hoy, alrededor del mundo, aparezcamos con diferentes apariencias, con diversos idiomas, con distintos colores de piel, con costumbres multifacéticas, incluso con aspectos muy difícil de identificarnos como tales, por esto hoy el judaísmo es multiétnico y pluralista pero compartiendo un origen y un gran destino en común.

En los últimos mas de sesenta años hemos sido merecedores del comienzo de nuestro retorno a nuestro hogar ancestral, la tierra de Israel. Desde los albores de lacivilización hemos sido como un impetuoso y arrollador río caudaloso que arrancando desde las primeras vertientes de agua pura y cristalina en nuestra formación como nación ha recorrido grandes distancias históricas.

Ese profundo río, se ha detenido en numerosas embalses y represas y luego ha continuado su persistente marcha hacia nuestro gran destino final, restablecernos y realizarnos definitivamente como pueblo en nuestro hogar nacional y así convivir armónicamente en el seno de las naciones del mundo, aportando de lo nuestro lo más valioso que tenemos y poniéndolo al servicio de toda la humanidad.

Todos nosotros tenemos el derecho y el deber de poder ser herederos de la tierra deIsrael y de continuar viajando hasta el final de la historia, hacia la desembocadura de nuestro caudaloso río en el ancho y profundo Océano del Futuro.

Nosotros los aborígenes judíos, no arribamos aquí de ningún planeta lejano, no le robamos la tierra a ningún hipotético pueblo palestino, no somos el invento de algunas mentes trasnochadas, no cometemos genocidios, no discriminamos a las personas por ser diferentes, ni practicamos el apartheid y la xenofobia con nadie. Simplemente hemos retornado luego de 2000 años al mismo territorio de nuestros antecesores.

Creemos en los mismos valores de nuestros antepasados desde hace miles de años.

Recibimos las mismas enseñanzas de Paz y de Justicia de nuestros profetas de todas las épocas.

Nos comunicamos con el mismo lenguaje hebreo que hablaban nuestros patriarcas y nuestras matriarcas.

Nuestro mismo corazón sigue latiendo entre los antiguos muros y las estrechas callejuelas de nuestra amada ciudad de Jerusalem.

Nos seguimos llamando con los mismos nombres de entonces: los hebreos, los judíos, el Pueblo de Israel.

Nosotros los judíos seguimos siendo los mismos aborígenes de antes, de ahora, de siempre y para siempre en nuestra amada, eterna y aborigen Tierra de Israel.

"Si me olvidare de ti, oh Jerusalem, mi diestra sea olvidada. Mi lengua se pegue a mi paladar, si no ensalzare a Jerusalem como preferente asunto de mi alegría."
Tehilim / Salmos 137: 5 y 6.

La UNESCO no sabe de donde venimos

 

Por Guido Maisuls
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Los sueños del “marrano”

colonSi existe un año, que siento como prendido en mi propia carne como punzante alfiler que lastima, con seguridad es el 1492. Este 1492 fue protagonista y testigo fiel de episodios claves y dramáticos para el futuro de España, de Europa y del pueblo judío. Ocurrieron en el, tres hechos históricos trascendentes que cambiaron profundamente la faz de gran parte de la humanidad.

Luego de 800 años de esplendor, se apaga la luz de la presencia islámica en la península Ibérica que capitula definitivamente ante el mundo cristiano, marcando un punto de quiebre entre la oscura y retrógrada edad media y el llamado mundo “moderno”.

El misterioso navegante Cristóbal Colon consigue el financiamiento de los Reyes de España para su gran aventura de cruzar los mares en la búsqueda de las lejanas Indias o del “nuevo” continente americano. Nada mas y nada menos que un “marrano” en la búsqueda de una nueva tierra para que su pueblo pueda vivir en Paz y en Libertad.

Fernando de Aragón e Isabel la Católica firmaron el funesto decreto de expulsión de los judíos de España, desencadenando dos itinerarios trágicos para el judaísmo: La penosa diáspora de los judíos sefardíes por el ancho mundo y el martirio de los Anusim – los judíos forzados a convertirse al cristianismo y luego martirizados por la inquisición de los Torquemadas debido al terrible delito de judaizar en secreto.

Como venia diciendo el 1492 fue un año clave en mi percepción personal y en la historia de la humanidad pues en el se produjeron dos cambios históricos decisivos:

El primero, fue el “descubrimiento” de un nuevo mundo, desconocido hasta entonces para la óptica cultural europea o sea la aparición de esa América virginal que hizo estallar todo el orden imperante hasta entonces en la vieja Europa.

El segundo, la trágica expulsión de los judíos de España, fue el comienzo de la desaparición de esas brillantes juderías sefardíes que enriquecieron la península durante tantos siglos y el principio de una época de decadente oscurantismo y de retrograda creación de una nueva cultura hispánica signada por la gris monotonía de la uniformidad.

En medio de estos dos eventos irrumpió una figura clave, un protagonista vivencial entre el viaje al mítico nuevo mundo y la expulsión de los judíos de España. Ese personaje tan enigmático fue Cristóbal Colon que al frente de su flota partió a la aventura solo dos días después de la fecha obligada para que los judíos se despidan definitivamente de sus hogares.

Colón no era un cristiano común y corriente, conocía el idioma hebreo y el antiguo testamento en forma asombrosa. Tenía ancestros, parientes y amigos judíos. La mayoría de sus marineros eran cristianos nuevos que judaizaban en el mayor de los secretos. La casi totalidad de sus mecenas y colaboradores directos de su gran emprendimiento fueron sospechosos de ser falsos conversos.

Cristóbal Colon se escribía muy a menudo con su hijo Fernando, eran cartas donde abundaban las fechas en letras hebreas, en los encabezamientos las iniciales de Baruch Hashem B”H (“con la ayuda de Dios”), en las despedidas las bendiciones judías y hasta sabios consejos de como debía hacer su hijo para preservar “nuestras costumbres”.

Para Colon no era ningún misterio el saber hacia donde iba con su expedición, el sabia que había otras tierras para que sus hermanos expulsados, huérfanos y humillados pudieran encontrar la paz y la vida fecunda.

Otros lugares donde probablemente vivían los descendientes de las diez tribus perdidas que estarían esperándolos con los brazos abiertos para poder reunirse nuevamente como en las añoradas épocas de la gloria del antiguo Israel.

Muchos siglos después se habló de redimir su memoria luego de un largo periodo de letargo, donde permaneció en ese rincón oscuro y misterioso de la historia. Pero existen aun hoy fuerzas demasiadas arraigadas en la cultura y en la idiosincrasia de occidente que lo impiden.

El gran secreto que no se puede ni se debe develar: Colon fue simplemente un judío y sus sueños y motivaciones eran liberar a su sufriente pueblo de las terribles garras de la intolerancia medieval de la Europa cristiana en la que estaba inexorablemente atrapado.

Dr. Guido Maisuls
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¿Volver a empezar de nuevo?

granadasA veces sentimos que el tiempo se nos escapa de las manos como diminutos granos de arena entre nuestros torpes dedos. Estamos ya en octubre y de pronto observamos azorados al rugoso y desgastado almanaque, maltrecho de tantas anotaciones, tachaduras y otros manoseos y vemos que ya le esta quedando muy poco hilo en su maltratado carretel y el fin esta amenazando seriamente su largo año de existencia. De pronto nace de la nada, una brillante luz que de vida en nuestros adormecidos sentidos de la percepción, un brillante letrero dorado con una sorpresiva leyenda:

Rosh Hashanah 5777.

Entonces me invade la memoria, esa hermosa canción de Alejandro Lerner que endulzaba mis sentidos hace unos cuantos años atrás, cuando yo subía a la Tierra de Israel, cargado de aquella gran mochila de sueños y esperanzas: “Volver a empezar”

“Volver a empezar 
que aun no termina el juego. 
Volver a empezar 
que no se apaga el fuego. 
Volver a empezar 
Volver a intentar”

Todo tiene un principio, todo tiene un final, todo lo que empieza algún día siempre termina en algún lugar pues la vida nunca fue una historia sin final.

“A toda cuestión le he visto final”, 
David (Tehilim 119:96)

Rosh Hashana quiere decir literalmente la cabeza del año y no es precisamente lo mismo que año nuevo. 
Y ya que estamos hablando de cabezas, debemos acordarnos de la costumbre que viene de nuestros antepasados de comer cabeza de pescado o de oveja en la primera noche de la festividad. Por eso, antes de comer se bendice: "Quiera ser Tu Voluntad, que podamos ser cabeza y no rabo".

Polemiza el vulgo anónimo: 
“mejor ser cabeza de ratón que cola de león” 
“mejor ser que cola de león que cabeza de ratón”

Pero nos dice el Tamud. 
“Prefiere ser la cola de un león que la cabeza de un perro”

Siempre me preguntaba que evento importante conmemoramos en esta popular cabeza del año, en este primer día de Tishrí, en este volver a empezar. Y la respuesta oficial que obtuve fue muy sencilla y literal:

Hace 5777 años atrás, en este preciso día, Dios creó a Adam Harishón (Adán) y su mujer Javá (Eva). Este primer día de Tishrí es el cumpleaños 5777 del ser humano.

"Y formó el Eterno Elokim al humano, polvo de la tierra. Y sopló (vaipak) en sus narices aliento de vida, y el humano llegó a ser un ser viviente." (Bereshit / Génesis 2:7).

Pero realmente: ¿Quienes somos los seres humanos?

Me decía mi querida e inolvidable abuela Sara: "puedes estudiar, trabajar, viajar, amar, vivir y soñar, puedes hacer todo lo que desees y lo que sientas pero al final deberás ser nada mas y nada menos que un mentch, un ser humano integro y derecho"

Hoy, yo ya descubrí quién somos y el saberlo me hace muy feliz, me hace sentirme realizado, somos lo que siempre deseamos y pudimos llegar a ser. Somos simplemente, “seres humanos”.

“Amado es el ser humano, pues fue creado a imagen de Dios…” Rabbí Akiva (Mishna Avot 3:14)

“Yo soy yo y mi circunstancia.” 
José Ortega Y Gasset

Desde entonces transcurren inexorablemente nuestras humanas vidas por todos los misteriosos y repetitivos senderos de la historia, los cotidianos caminos de todos los días, de todas las generaciones, incluida la nuestra: 
"Generación va y generación viene, más la Tierra permanece siempre igual. El Sol se levanta, y se pone el Sol, y vuelve a su lugar y nace de nuevo. Lo que fue y lo que ha de ser, lo que se hace, eso se volverá a hacer. No hay nada nuevo bajo el Sol." Eclesiastés 1:4

"La vida es aquello que te va sucediendo mientras estás ocupado haciendo otros planes." 
John Lennon

"No hay final. No hay principio. Es solo la infinita pasión de la vida." 
Federico Fellini

Existen muchas clases de hombres, están aquellos que cruzan la vida nadando hacia la otra orilla contra la corriente y también existen otros, los que solo se conforman con bañarse únicamente en esta orilla. 
Intento estar junto a los primeros, intento vivir eternamente naciendo cada día de nuevo. Y ¿que seria de mi si al levantarme cada mañana no tuviera el valor de intentar algo nuevo?

¿Volver a empezar de nuevo?

¡SHANÁ TOVÁ UMETUKÁ! 
¡Un año bueno y dulce!

Guido Maisuls
Buenos Aires, Argentina
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